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viernes, 21 de enero de 2011

Te has equivocado de viejo, chaval


La conversación con mi amigo el dependiente del videoclub fue más o menos así:
-¿Tienes algo nuevo y bueno?
-Algo hay...
-¿Alguna de acción?
-Sí, Venganza...
-No me suena...
-Es de Liam Neeson.
-¿Está bien?
-Acaban de devolverme una, es la tercera persona que me dice que es la mejor película que he tenido en el videoclub.
-¿...Es tan buena?
-(Asintiendo como sólo él sabe hacer) Muy buena...

A riesgo de que mi pobre amigo, el dependiente del videoclub, sufra mofa y escarnio sobre la calidad de sus películas en el videoclub, os transcribo esta conversación. Puede que esa gente exagerara, obviamente no es la mejor película del mundo, pero sí es bastante entretenida y adictiva. La trama absorbe pronto y no se empalaga porque todo el rato tiene mucho movimiento. (Quizá fui un iluso, y el dependiente captó mi interés y me la vendió como un zorro viejo, pero, me alegro de no haberme perdido esta historia). Ser maravillado fácilmente tiene ventajas, a veces.

Esto es una película para hablar de la venganza. El personaje es como Beatrix Kido en Kill Bill, pero lleva pistola en vez de katana, aunque también le da al combate cuerpo a cuerpo, y eso que ya es mayorcito. No sé la edad de Liam Neeson, ni tengo ganas de buscarla; sólo sé que es caballero de la orden británica y un actor que me encanta. Lo hizo muy bien en la Amenaza Fantasma, episodio I de Star Wars y realmente el único que me encandila, y lo hace muy bien aquí.

He batido mi propia marca anterior de inactividad, superándola con creces. Pero la universidad ya no es una temporada en el bar, y un mes de biblioteca. Ahora es más bien, una temporada de 3º de Bachillerato, y un mes de biblioteca. Misma excreción, distinta porcelana. Digan lo que digan, tengo excusas. Aún con ello, espero que no me hayáis añorado demasiado, si lo habéis hecho, revisad vuestro entorno, no soy lo suficientemente importante como para echarme de menos. Obvio.

¿Qué tenemos aquí? Pues traigo Venganza, una película desconocida y reciente. Me gusta por una serie de puntos muy concretos. Para empezar, como todas las películas, tiene su introducción, para ponernos en contexto. Pero este comienzo no es pesado, ni aburrido, simplemente calmado. Y de hecho, dura bien poco. Pronto empieza una acción trepidante, va rapidísima, no respira un segundo. Además la sensación de agilidad se acentúa debido a su duración altamente recomendable, sólo hora y media.

Y ahora me pregunto: ¿Qué más se puede decir? Pues nada, porque normalmente no soy un destripador pero tampoco me cohíbo a la hora de relatar detalles de la trama. Pero no quiero atribuirme la medalla por ser el que cuenta la historia, está muy bien contada en la película, prefiero que la veáis.

Olvidando todos los aspectos técnicos, podemos debatir sobre si las peleas son creíbles o no, sobre si el protagonista esquiva demasiadas balas, o sobre si es posible aguantar 72 horas de fatiga continua con las capacidades mentales activas completamente, ahora bien, no se puede debatir sobre el motivo que lo impulsa a viajar, la razón por la que se juega la vida a cada paso. Es un padre, un PADRE que coge el teléfono, y dice cuatro cosas muy claras al tipo que acaba de secuestrar a su hija. Es el concepto de héroe moderno. No tiene superpoderes, tiene conocimientos y habilidades que le harán recuperar lo que es suyo. Como diría mi propio padre: "Está en su sitio".

viernes, 17 de septiembre de 2010

Un vestido blanco teñido de rojo





En la capilla de El paso, Texas, se organizaban los preparativos de una boda. ¿Una boda? No. Era una masacre.

Kill Bill (Vol. 2) comienza con una escena antológica. Para grabar en la retina de la historia del cine. Es una escena en blanco y negro. ¡Qué gran recurso! Usar estos dos colores significa más de lo que podemos asimilar. Aún más en medio de una boda, con Beatrix vestida de BLANCO y Bill vestido de NEGRO. Después de ver la escena, suspiras y oteas el horizonte. Es épico.

Tarantino quería hacer un juego de palabras. Evidentemente el primer sentido en el título es Kill Bill (Matar a Bill). Pero podemos entresacar un resumen de la película con otra interpretación de las palabras. Kill Bill como "Saldar cuentas". Al fin y al cabo, la obra trata de eso. De cuentas pendientes entre Beatrix y el mundo.

En esta segunda parte Beatrix relaja su katana, pero no deja de matar. Saca su lado más humano; muestra su amor por su hija. Aunque eso la hace más peligrosa. Quiere ir a por Bill cuanto antes pero debe seguir un orden. Para eso lleva una "Lista de Muerte". Al final de la lista está lo importante, obviamente. Cada vez que Beatrix saca su cuaderno y tacha un nombre pienso: "Venga, un poquito más, ya queda menos". Una y otra vez deseamos que culmine el trabajo, que cumpla el objetivo y para ello no debe dejar ningún cabo suelto. Y es de agradecer que en la película cierren el círculo perfectamente.

Me encanta Uma Thurman. Creo que este será el papel de su vida. Ojalá me equivoque y haga otro todavía mejor, pero pienso que éste es insuperable. Demasiado tiempo en pantalla y ni un fallo, no flaquea ni por un instante. Ríe, grita, llora y se calla cuando le toca. Siempre en el momento oportuno. Sus frases son memorables; sus miradas silenciosas... ETERNAS. Ni más ni menos. Impecable.

En esta película nos encontramos también con Bill. David Carradine es Bill, tiene pinta de llamarse Bill y actúa como lo haría Bill. Por lo tanto es el idóneo para el puesto. No es viejo, es mayor (y por consiguiente sabio). La diferencia es la experiencia. Nadie ha matado más que él, nadie tiene más sangre fría que Bill. Puedes ver la crueldad en los ojos de Carradine. El actor es sereno, imponente, elegante y tiene muy poco de humano. Sólo está interpretando un papel, pero lo hace demasiado bien y puedes llegar a creértelo.

Como anécdota para acabar, voy a comentar una curiosidad. El personaje de Beatrix fue una creación conjunta de Quentin Tarantino y Uma Thurman. Quizás sea el secreto del éxito de la interpretación. Uma es Beatrix y Beatrix es Uma. No hay nadie que conozca más a Beatrix que su propia creadora. Por si esto fuera poco, Uma rodó parte de la película embarazada.

Anhelo el triunfo de Uma, de Beatrix y de una madre. A fin de cuentas, la actriz recoge las tres esencias en un mismo cuerpo.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Uma: La novia, pies y sangre




Cuando la gente habla de Quentin Tarantino puedes oír dos cosas: Una: No me gusta, es muy malo. La otra: Me gusta, es muy bueno.

Yo creo que Quentin Tarantino es DIFERENTE. Algo que hoy en día se echa en falta, no sólo en el cine sino en otras industrias como la música, la televisión y sobre todo en la vida. Yo amo todo lo diferente. No me malinterpretéis, no es que me guste sentirme especial o distinto, no voy por la calle pensando que soy único y original. Al fin y al cabo, como diría un buen amigo mío, todo lo que ocurre es un REFRITO ORIGINAL (gracias por la frase, Salva). Pero de vez en cuando se agradece que aparezca alguien con una idea nueva en la cabeza. Y si no puede crear una idea nueva, reinventa una existente. Cuenta las cosas de una manera en particular, su manera personal y propia. Va cociendo el mismo barro que los demás pero a la hora de moldearlo es único. Por eso Tarantino me gusta. ¿Que le gustan los pies? Pues los pone. ¿Que le gusta la sangre? Pues la pone.

Entrando ya en materia vamos a hablar de Kill Bill (Vol. 1). Cuando le preguntas a la gente por qué le gusta Tarantino te dicen: ¡Hombre, pues por Pulp Fiction y por Reservoir Dogs! Vale, sí. Son grandes películas. Pero ¿Y Kill Bill? Kill Bill también lo es. Pero está infravalorada.

En Kill Bill prima la acción. Aunque yo opino que todo deriva del drama humano que sufre la protagonista. Su drama la lleva a la acción. Toda la película gira en torno a la venganza de nuestra rubia favorita. La venganza implica sangre, castigo, heridos y muertos. Es una venganza por todo lo alto. Pero Beatrix se lo merece. Cada vez que veo la película y hace daño a alguien solo puedo pensar: “Se lo merece. Ojalá acabe con todos”

¿Es curioso, no? ¿Cómo pueden crear un personaje que mate, cause dolor, destruya vidas y haga sufrir a los demás y aún así, estemos de su parte? ¿Cómo podemos querer que triunfe? Nos compadecemos de ella y nos unimos a su causa. Nos convertimos en los más empáticos del mundo y apoyamos su causa.

Pues todo esto pasa porque la obra es muy buena. Una trama argumental original. Eso es lo fundamental. El drama del inicio es una sucesión de hechos intensos que nos hará esperar con anhelo la segunda parte. Aunque quizá la película no te guste. Si te gusta la acción, visualízala de inmediato sin dudarlo, si no te gusta demasiado... bueno, lo puedes intentar.

Beatrix se puede convertir en tu rubia favorita, igual que es la rubia favorita de Bill. Aunque sea una asesina, lo hace con razones y motivos: A nadie le gusta que le disparen a la cabeza, y mucho menos el día de tu boda y embarazada de una niña.

Como dice Budd al final de la película: “Esa mujer se merece una venganza y, nosotros... la muerte”. Pues eso, esperamos que Beatrix pueda terminar su tarea y saciar su sed. Estoy seguro de que Dios la exculpará de sus pecados; en el fondo sólo es una buena madre.

Próximamente el desenlace: Kill Bill (Vol. 2)